Pensamientos

domingo, 11 de septiembre de 2016

Lo intentamos un año más

Empezamos nuevo curso y otra vez con buenos propósitos, entre ellos, volver a tener actualizado este espacio que nos ha sido tan útil a lo largo de tantos años.
La semana pasada tuvimos las presentaciones y aunque todavía no he conocido a todos los estudiantes a los que acompañaremos este curso, ya puedo adelantar algunos datos sobre ellos:
En Griego I hay once estudiantes que inician curso. No son todos novatos, hay tres que ya saben de qué va el asunto. El primer día se dedicaron a explicar a los demás lo que hacemos normalmente en clase, incluyendo el diario de aprendizaje, los cuestionarios semanales del aula virtual, los trabajos de investigación mensuales, las clases sembradas con historias personalizadas... No sé si lograron asustarlos pero se fueron a casa sabiendo saludar y presentarse en griego. No hace falta que explique de nuevo el planteamiento del curso, que ya cuento cada septiembre, a ver si encuentro tiempo para recuperar también el diario de clase que dejé abandonado a mitad del curso pasado porque ya hacíamos el seguimiento con la recopilación de los diarios de los estudiantes, que este año vuelve a estar en una colección pública.
En Griego II no hacen falta tantas presentaciones. Son ocho alumnos que ya me han soportado al menos un curso. A ellos tuve que contarles que este año estamos pendientes de que los políticos, la universidad y otros tantos personajes ajenos a nuestras aulas, decidan el planteamiento del curso, que definan eso a lo que llaman reválida, que vendrá a ser algo con que dar valor a lo que hacemos en clase porque por sí solo no sirve. A la espera de las nuevas, mezclaremos el aprendizaje de la lengua con su descripción, es decir, empezaremos a poner las etiquetas que en Griego I no usamos por centrarnos en aprender griego. Es decepcionante, lo sé, pero creo que es lo más responsable que puedo ofrecer a estos alumnos, sin saber si seguimos con Jenofonte (que será lo más probable conociendo el paño) o nos vamos a arriesgar a una prueba en la que se demuestre que se conoce la lengua y no su gramática (soñar es gratis).
Este año entra Cultura Clásica en varios niveles, una oportunidad para sembrar el gen clásico en nuestros jóvenes. En el reparto de niveles nos hemos quedado con los de 3º, dos grupos, uno con 25 y otro con 26 estudiantes, mientras el departamento de latín asume los otros niveles. Son grupos numerosos para la capacidad de la Oikia, así que he vuelto al pasado, buscando aulas "normales" en el resto del centro. Parece que nos permitirán entrar en las de informática y en una de tecnología. Todavía no nos hemos conocido así que no puedo decir mucho de sus expectativas. Hemos cambiado el planteamiento que me había hecho este verano de gamificar toda la materia (culpa de un antiguo alumno, ya docente en estas lides), me ha asustado el número de alumnos (ya sé, soy una cobardica), pero no renuncio del todo a empezar con ese camino, dependerá de la complicidad que podamos crear en estas primeras semanas. Tenía pensado trabajar por proyectos, terminando cada bloque con un taller práctico, pero ya veremos lo que se puede hacer... siempre me quedará el aula virtual.
El propósito es ir contando aquí lo que nos pasa en las aulas, ojalá tengamos el tiempo necesario para esa reflexión pública. Así empezamos el curso, con ganas de estar con los chavales, de ver sus caras de curiosidad (o de aburrimiento), de proponer aventuras (aunque no tengan siempre final feliz), de intentarlo, siempre.


3 comentarios:

Luis Inclán dijo...

Veo que los ánimos no faltan... como era de esperar.
No te negaré que aún tengo algo de añoranza de las aulas. Quizá por eso me he lanzado a dar un curso de mitología griega a gente mayor en Girona. Como ves, el 'gen' no se puede borrar.
¡Ánimo con el nuevo curso y con esos alumnos, que te darán muchas alegrías! Nos vemos en menos de dos semanas.

Fernando Blaya dijo...

Buen inicio de curso, Ana!! 😘😘

Miguel dijo...

Que Eolo nos mande buenos vientos...
Y pienso que nos los está mandando, porque hoy he leído un comentario de una alumna de tercero que se mostraba entusiasmada con el inicio del curso.
¡...Y no me extraña!

Un fuerte abrazo, Ana.